No puedo obligarte a que me quieras.
Sabe Dios que no puedo dejar de quererte.
La espina del dolor rasga mi pecho.
SĂ© que no te alejará la niebla de los dĂas.
No hay un solo motivo por el que quiera olvidarte.
SerĂ©, sin molestarte, sin que sepas de mĂ,
gozne que hará girar la puerta de tu sueño.
Sé que no me olvidarás.
SĂ© que no te olvidarĂ© en la niebla de los dĂas.
SerĂ©, sin que sepas de mĂ.
Seré lo que yo quiera ser.
El deseo en los besos que des.
Seré lo que tú quieras ser.
SerĂ©. Sin que sepas de mĂ.
El guante que cubra tu mano,
la mano que arañe tu espalda,
alfanje a tu cuerpo ceñido,
seré en tus labios su fina curva.
A tu hoguera de pavesas llego y soy bien recibido.
Bebe y llénate la copa que te ofrezco siendo otro.
No te guardo rencor porque hayas abandonado.
Sé que no te alejarás. Sé que no te alejarás.
vives tras tu muralla.
SerĂ©, sin que sepas de mĂ.
Seré lo que yo quiera ser.
El deseo en los besos que des.
Seré lo que tú quieras ser.
SerĂ©. Sin que sepas de mĂ.
El guante que cubra tu mano,
la mano que arañe tu espalda,
alfanje a tu cuerpo ceñido,
seré en tus labios su fina curva.
Seré trino irisado de jade,
nazarĂ, palabra de poeta,
alfanje bruñido en siglos,
blanco de lirios. Aljibe y agua.
- Manolo GarcĂa-
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